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viernes, 25 de mayo de 2012

Lo que ha de hacer el INovador

 La sociedad está viviendo un momento en el que todo se cuestiona: lo que hasta ahora funcionaba ya no vale y exige un cambio para salir de esta crisis y, además, salir en mejor posición que los competidores. William C. Taylor plantea un decálogo que define el desafío de esta nueva época.
[foto de la noticia]
La crisis llegó, y dio al traste con buena parte de lo que hasta entonces funcionaba: miles de negocios han cerrado, la economía se ha estancado, el consumo ha bajado y la tasa de desempleo no ha parado de subir. Con este panorama hay que volver a empezar de cero, no vale aplicar lo que servía hasta ahora. O como dijo Albert Einstein: “Los problemas no se pueden resolver con el mismo tipo de pensamiento que los creó”.
Éste es el planteamiento de Hazlo distinto y triunfa (Editorial Gestión 2000).William C. Taylor, su autor y fundador de la revista Fast Company, pretende ser una guía para los líderes de cualquier ámbito que aspiren a resolver los problemas de su organización, lanzar nuevas iniciativas y replantearse la lógica del propio liderazgo. Se trata, por tanto, de un manifiesto a favor del cambio.
Los obstáculos a menudo sirven como trampolín para hacer algo nuevo y conseguir el éxito. Por eso, aplicar los mismos métodos que se utilizó en el pasado no parece ser la alternativa adecuada. Como explica Taylor: “Estoy convencido de que cada vez más ejecutivos están empezando a reconocer en su fuero interno que la prudencia y el conservadurismo (hacer más de lo mismo, pero con menos confianza y convicción) son una fórmula segura para el desastre, no una fuente de estabilidad o un refugio frente a la tormenta económica”.
No obstante, antes de ponerse manos a la obra hay que tener en cuenta que las personas son reacias a los cambios, tienen miedo de lo que desconocen; y por esto, aun sabiendo que los tiempos que corren demandan nuevos conceptos de negocios y de formas de gestionarlos, las compañías se paralizan. Superar ese miedo inicial también es una parte clave del desafío que ahora se presenta. “Cuando sólo se tiene una hoja de cálculo llena de previsiones en rojo, es fácil quedarse paralizado por el miedo. Pero si se tiene temple de líder, los momentos complicados pueden ser una magnífica oportunidad para desmarcarse y conseguir ventajas para los años venideros”.
Con este punto de partida, el libro recoge el decálogo de la innovación radical, es decir, las diez preguntas que todo innovador debe responder.
¿Ve oportunidades que la competencia no ve?
Las empresas más exitosas no sólo superan a sus rivales, sino que redefinen los términos de la competencia adoptando ideas únicas en un mundo en el que todos piensan como los demás. Se trata de redefinir las organizaciones.
¿Tiene ideas nuevas sobre dónde buscar nuevas ideas?
Las ideas y prácticas que son rutinarias en un sector pueden ser revolucionarias en otro. ¿Qué mejor forma de avivar su imaginación que buscando inspiración fuera de su área?, cuestiona Taylor.
¿Eres el mejor en algo?
Especialización, no se puede ser bueno en todo. Hay que ser el más asequible, el más accesible, el más original o el más transparente. Hacer las cosas de la misma forma que todos los de su sector no conducirá al éxito.
Si su empresa cierra mañana, ¿quién la echaría de menos y por qué?
Porque sus productos y servicios eran diferentes, por su cultura única o por su misión atractiva. Según el libro, pocas compañías responden a este criterio. Y eso, recuerda el autor, que esta pregunta es simple y profunda. “Vale la pena tomárselo en serio”.
¿Ha averiguado de qué forma la historia de su empresa puede ayudar a configurar su futuro?
El desafío de cambio no consiste en rechazar lo antiguo. Se trata de redefinir, reinventar el pasado. Mirar lo que se ha hecho hasta ahora con otros ojos y plantear un plan de juego diferente para el futuro.
¿Tiene clientes que no pueden vivir sin usted?
Si pueden vivir sin sus productos y servicios, seguramente lo harán. Hágase imprescindible. Las organizaciones deben llegar a ser irremplazables para sus clientes y, para ello, no basta con satisfacer racionalmente a los consumidores. También hay que conquistarlos emocionalmente.
¿Muestran más interés sus empleados que la competencia?
Compromiso: empleados que comparten y expresan los valores de la compañía. “Mantener el rendimiento implica tanto cultivar un espíritu de energía, entusiasmo y compromiso como desencadenar una serie de ideas rompedoras”.
¿Está obteniendo las mejores contribuciones de mucha gente
Los mejores genios empresariales, explica Taylor, no pretenden saberlo todo. Saben que su trabajo consiste en obtener las mejores ideas de los mejores, quienes quieran que sean y cuando sean.
¿Es consistente su compromiso con el cambio?
Saltar de un modelo de negocio a otro una y otra vez no significa apostar por el cambio y la innovación. Toda decisión de querer cambiar la situación debe ser firme, arraigada y comprometida con unos valores y unos criterios.
¿Está aprendiendo tan de prisa como el mundo está cambiando?
No deje pasar la oportunidad de aprovechar y aprender de la crisis. Es un foco de oportunidades y no deje de compartir lo que ha aprendido. “La mejor forma de demostrar su estatus de líder fuerte es enseñar a los demás lo que sabe, tanto a los clientes y a los proveedores como a los competidores directos”.

Cafeteria Starbucks: Entra en Beneficios


La cadena de cafetería Starbucks está de enhorabuena. La empresa, gestionada en la Península Ibérica, por el grupo Vips, celebra este año su décimo aniversario en España con sus "mejores cifras económicas", tras lograr en 2011 un resultado neto positivo por primera vez y registrar una facturación de 55 millones de euros, lo que representa un incremento del 7 por ciento respecto al año anterior, a pesar del escenario de contracción del consumo
El presidente y consejero delegado de la multinacional estadounidense, Howard Schultz, mostró ayer en una rueda de prensa en Madrid ?nuestro total compromiso y confianza tanto en Europa Occidental, como en España en particular, ampliando el negocio e invirtiendo en su expansión".
"Conocemos bien la presión que hay sobre el consumidor español, pero creemos en el futuro de la economía española a largo plazo", aseguró el ejecutivo, para quien estos diez años son solo como "los primeros días del desarrollo de Starbucks en España".
En su opinión, "es importante que empresas como Starbucks puedan mostrar confianza en la economía española". "Queremos ser un faro de esperanza", dijo, antes de subrayar que la empresa "mira al futuro con muchas ganas".
La mayor cadena de cafeterías del mundo tiene 71 establecimientos en el país, repartidos entre Madrid, Barcelona, Sevilla y Valencia, con 1.150 trabajadores.
En la misma línea, Enrique Francia, consejero delegado del grupo Vips, aseguró que la compañía confía en volver a invertir y crecer a partir del año que viene, planteándose a partir de 2015 su desarrollo en los mercados internacionales.
?El próximo paso seguramente será Portugal, pero luego hay muchas posibilidades abiertas. Todavía no está definido, pero si la economía va respondiendo poco a poco abordaremos la expansión exterior?, aseguró.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Ser buena persona


Te comparto realidades que he aprendido y que practico. Me han llevado muchas alegrías y también muchas tristezas, pero me hacen sentir congruente con lo que siento/pienso, digo y hago. Medítalas, compártelas, y ponlas en acción. Esta crisis la hemos causado todos (cierto es que algunos más que otros), y por eso ahora tenemos que retomar muchos valores perdidos.
1 – Ni tengas miedo ni te preocupes (ver aquí). Cuanto menos apego tengas a las cosas y más te liberes del miedo a perder algo, más complicado será que te apliquen el poder del chantaje (ver aquí). No olvides que a lo único que hay que agarrarse con mucha fuerza es a la vida. El resto, puede ir y venir.
2 – Deja de hacerte la víctima (ver aquí). Es muy fácil decir… ¡ay qué mala suerte tengo! ¡Ay qué mal me trata la vida! ¡Ay que todo el mundo está contra mí! Cuando se juntan muchas cosas malas, no es mala suerte, sólo una posibilidad de aprender más cosas a la vez.
3 – No envidies a los demás (ver aquí). El capitalismo genera esta insatisfacción continua que nos lleva a la obsesión de consumir por consumir. Dejemos la envidia insana a un lado y aprendamos a sonreír por todo lo bueno que ocurre a nuestro alrededor.
4 – Deja de pensar que las cosas se arreglarán por si mismas. Eso sólo te hace un perezoso. El poder de la interpretación (ver aquí) es un arma de doble filo y muchas personas realizan una interpretación interesada de la realidad (bastante limitada en argumentos) que nos lleva a la ceguera continua.
5 – No mires a otro lado y denuncia a quien engaña. Es un ejercicio de doble moral el quejarse de los demás pero no hacer ni el más mínimo esfuerzo para cambiar la situación. Los latinos acostumbramos a no denunciar a quién se salta una norma, y simplemente miramos a otro lado. Aprendamos de otras culturas y tengamos el valor de denunciar a los mentirosos y estafadores, aunque sean familiares o amigos (ver aquí un ejemplo).
6 – Pasa a la acción. Querer las cosas está muy bien, pero deben estar siempre alineadas a un conjunto de cambios. Recuerda que querer no es poder, es sólo un requisito (ver aquí). Tenemos que aprender a ser felices incluso en la incertidumbre.
7 – Se responsable de tus actos, y deja de culpar a los demás de todo lo malo que haces. Recuerda que errar es de humanos, así que libérate de toda la ira, miedo y tristeza que te bloquea y aprende a perdonar (ver aquí).
8 – Predica con el ejemplo (ver aquí). Seamos serios, para hablar de los valores, o de la Responsabilidad Social Corporativa (la RSC), primero hay que practicarla. Para merecerse vivir en un mundo mejor, los primeros que tenemos que dar ejemplo somos nosotros.
9 – No te sientas solo, así que aprende que se puede pedir ayuda (ver aquí). ¿A qué esperas para dejar de aparentar? Sólo tienes que empezar a decir… “No he nacido sabiéndolo todo… ¡ayúdame!
1o – Si NO consigues que nada cambie, mejor cambia de contexto. Quizás no estás en el sitio adecuado, así que lleva todo lo que has aprendido a otro lugar, pero nunca pierdas tus valores (ver aquí) y todo lo que eres.
¿Fácil de entender? Repasa cada día si lo estás llevando a la práctica…, no es fácil.
 
 Muchas gracias por compartir este decálogo

martes, 22 de mayo de 2012

Claves del Exito


La sociedad está viviendo un momento en el que todo se cuestiona: lo que hasta ahora funcionaba ya no vale y exige un cambio para salir de esta crisis y, además, salir en mejor posición que los competidores. William C. Taylor plantea un decálogo que define el desafío de esta nueva época.
[foto de la noticia]
La crisis llegó, y dio al traste con buena parte de lo que hasta entonces funcionaba: miles de negocios han cerrado, la economía se ha estancado, el consumo ha bajado y la tasa de desempleo no ha parado de subir. Con este panorama hay que volver a empezar de cero, no vale aplicar lo que servía hasta ahora. O como dijo Albert Einstein: “Los problemas no se pueden resolver con el mismo tipo de pensamiento que los creó”.
Éste es el planteamiento de Hazlo distinto y triunfa (Editorial Gestión 2000).William C. Taylor, su autor y fundador de la revista Fast Company, pretende ser una guía para los líderes de cualquier ámbito que aspiren a resolver los problemas de su organización, lanzar nuevas iniciativas y replantearse la lógica del propio liderazgo. Se trata, por tanto, de un manifiesto a favor del cambio.
Los obstáculos a menudo sirven como trampolín para hacer algo nuevo y conseguir el éxito. Por eso, aplicar los mismos métodos que se utilizó en el pasado no parece ser la alternativa adecuada. Como explica Taylor: “Estoy convencido de que cada vez más ejecutivos están empezando a reconocer en su fuero interno que la prudencia y el conservadurismo (hacer más de lo mismo, pero con menos confianza y convicción) son una fórmula segura para el desastre, no una fuente de estabilidad o un refugio frente a la tormenta económica”.
No obstante, antes de ponerse manos a la obra hay que tener en cuenta que las personas son reacias a los cambios, tienen miedo de lo que desconocen; y por esto, aun sabiendo que los tiempos que corren demandan nuevos conceptos de negocios y de formas de gestionarlos, las compañías se paralizan. Superar ese miedo inicial también es una parte clave del desafío que ahora se presenta. “Cuando sólo se tiene una hoja de cálculo llena de previsiones en rojo, es fácil quedarse paralizado por el miedo. Pero si se tiene temple de líder, los momentos complicados pueden ser una magnífica oportunidad para desmarcarse y conseguir ventajas para los años venideros”.
Con este punto de partida, el libro recoge el decálogo de la innovación radical, es decir, las diez preguntas que todo innovador debe responder.
¿Ve oportunidades que la competencia no ve?
Las empresas más exitosas no sólo superan a sus rivales, sino que redefinen los términos de la competencia adoptando ideas únicas en un mundo en el que todos piensan como los demás. Se trata de redefinir las organizaciones.
¿Tiene ideas nuevas sobre dónde buscar nuevas ideas?
Las ideas y prácticas que son rutinarias en un sector pueden ser revolucionarias en otro. ¿Qué mejor forma de avivar su imaginación que buscando inspiración fuera de su área?, cuestiona Taylor.
¿Eres el mejor en algo?
Especialización, no se puede ser bueno en todo. Hay que ser el más asequible, el más accesible, el más original o el más transparente. Hacer las cosas de la misma forma que todos los de su sector no conducirá al éxito.
Si su empresa cierra mañana, ¿quién la echaría de menos y por qué?
Porque sus productos y servicios eran diferentes, por su cultura única o por su misión atractiva. Según el libro, pocas compañías responden a este criterio. Y eso, recuerda el autor, que esta pregunta es simple y profunda. “Vale la pena tomárselo en serio”.
¿Ha averiguado de qué forma la historia de su empresa puede ayudar a configurar su futuro?
El desafío de cambio no consiste en rechazar lo antiguo. Se trata de redefinir, reinventar el pasado. Mirar lo que se ha hecho hasta ahora con otros ojos y plantear un plan de juego diferente para el futuro.
¿Tiene clientes que no pueden vivir sin usted?
Si pueden vivir sin sus productos y servicios, seguramente lo harán. Hágase imprescindible. Las organizaciones deben llegar a ser irremplazables para sus clientes y, para ello, no basta con satisfacer racionalmente a los consumidores. También hay que conquistarlos emocionalmente.
¿Muestran más interés sus empleados que la competencia?
Compromiso: empleados que comparten y expresan los valores de la compañía. “Mantener el rendimiento implica tanto cultivar un espíritu de energía, entusiasmo y compromiso como desencadenar una serie de ideas rompedoras”.
¿Está obteniendo las mejores contribuciones de mucha gente
Los mejores genios empresariales, explica Taylor, no pretenden saberlo todo. Saben que su trabajo consiste en obtener las mejores ideas de los mejores, quienes quieran que sean y cuando sean.
¿Es consistente su compromiso con el cambio?
Saltar de un modelo de negocio a otro una y otra vez no significa apostar por el cambio y la innovación. Toda decisión de querer cambiar la situación debe ser firme, arraigada y comprometida con unos valores y unos criterios.
¿Está aprendiendo tan de prisa como el mundo está cambiando?
No deje pasar la oportunidad de aprovechar y aprender de la crisis. Es un foco de oportunidades y no deje de compartir lo que ha aprendido. “La mejor forma de demostrar su estatus de líder fuerte es enseñar a los demás lo que sabe, tanto a los clientes y a los proveedores como a los competidores directos”.

domingo, 20 de mayo de 2012

Saboteadores!!!! Detectalos


Un estudio revela cómo son los clientes que sacan de quicio a todo el mundo

Un estudio revela cómo son los clientes que sacan de quicio a todo el mundo
Los 'clientes pesados' avasallan a los empleados con todo tipo de preguntas. (Corbis)
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Miguel Ayuso - Sígueme en  Twitter  21/05/2012   (06:00h)
¿Alguna vez se te ha colado alguien en un supermercado? ¿Has sufrido vergüenza ajena porque un cliente reprimía al camarero por un detalle insignificante? ¿Un niño ha logrado desesperarte en un viaje de avión? No eres el único, todos los empleados y clientes de servicios y comercios se enfrentan a situaciones desagradables protagonizadas por “saboteadores del servicio al cliente”, tal como les ha bautizado Joel Anaya, un estudiante de la Universidad Estatal de Washignton, que en una investigación publicada recientemente ha decidido identificar y categorizar su comportamiento.
En opinión de Anaya, hay una categoría de cliente malcarado que pone en riesgo grave a la industria de servicios. “La gente no va a un restaurante sólo para disfrutar de una hamburguesa”, explica, “van a pasar un buen rato, disfrutando del ambiente del establecimiento. Si se marchan habiendo disfrutado la hamburguesa pero diciendo que han pasado un mal rato, aunque no sea culpa del restaurante, afectará a la imagen de éste”.
El investigador se planteó en un principio estudiar tan sólo el comportamiento de los “saboteadores”, pero entonces se dio cuenta de que nadie había estudiado como el comportamiento de estos afecta al resto de clientes. Para recabar sus datos estudió más de 200 cuentas de clientes que se quejaban del comportamiento de otros consumidores en cuatro páginas web –Not always rightDinners from hellFlights from hell y Server Nightmares–, que recopilan historias reales de restaurantes, aviones y otros establecimientos. Anaya identificó siete tipos de sabotajes.
  • Malhablados
Los saboteadores más comunes. Alzan sus voces por encima de las del resto y utilizan todo tipo de palabras malsonantes. Son especialmente molestos si se está con niños. “Es asombroso lo que unas pocas palabrotas pueden hacer, y lo realmente incomodo que pueden hacer sentir a la gente alrededor”, explica Anaya.
  • Gritones paranoicos
“Son clientes realmente irritantes que no saben controlarse”, cuenta Anaya. Son como los malhablados pero comienzan a gritar a los empleados a la primera señal de un servicio inadecuado o una supuesta injusticia.
  • Clientes con una higiene deficiente
Anaya lo tiene claro: “Con toda franqueza: huelen mal”. Su sudor entra en contacto con el resto de clientes, no se tapan cuando estornudan y se sacan mocos en público. Según el investigador, “son muy frecuentes en los aviones”.
  • Clientes que hacen peticiones extravagantes
Son también muy habituales. Insisten en pagar céntimo a céntimo en una tienda, exigen productos que nunca han existido en un determinado establecimiento o piden que un plato en un restaurante no tenga la mitad de las cosas que lleva en la carta.
  • Quebrantadores de normas
Son el tipo de gente que se cuela en la cola de un supermercado o se coloca en el lado izquierdo de las escaleras mecánicas molestando a la gente que quiere ir andando. Anaya no habla de gente que se salta la ley, sino de aquellos que, simplemente, no respetan las normas de convivencia.
  • Malos padres con hijos maleducados
Según Anaya, son el tipo de gente que se niegan a disciplinar a sus hijos, que no paran de molestar a la gente. La única solución es regañar a los padres, no a los hijos, pero no tiene porque funcionar.
  • Clientes pesados
Son aquellos clientes poco informados que avasallan a los empleados con todo tipo de preguntas insustanciales o poco claras sobre todo tipo de cosas, mientras los demás están esperando a que les atiendan.
Una clasificación para la reflexión
Anaya espera que los encargados y empleados puedan usar sus categorías para reevaluar las quejas de los clientes y ver en qué casos el servicio no tenía la culpa. Además, propone que se estudien maneras en que los empleados puedan atajar este tipo de comportamientos, para que no disturben la experiencia del resto de clientes. “Hay que vigilar a este tipo de gente”, asegura Anaya. “Pueden peligrar la calidad del servicio”.