Un estudio revela cómo son los clientes que sacan de quicio a todo el mundo
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Los 'clientes pesados' avasallan a los empleados con todo tipo de preguntas. (Corbis)
Miguel Ayuso - Sígueme en
Twitter 21/05/2012 (06:00h)
¿Alguna vez se te ha colado alguien en un supermercado? ¿Has sufrido vergüenza ajena porque un cliente reprimía al camarero por un detalle insignificante? ¿Un niño ha logrado desesperarte en un viaje de avión? No eres el único, todos los empleados y clientes de servicios y comercios se enfrentan a situaciones desagradables protagonizadas por “saboteadores del servicio al cliente”, tal como les ha bautizado Joel Anaya, un estudiante de la Universidad Estatal de Washignton, que en una investigación publicada recientemente ha decidido identificar y categorizar su comportamiento.
En opinión de Anaya, hay una categoría de cliente malcarado que pone en riesgo grave a la industria de servicios. “La gente no va a un restaurante sólo para disfrutar de una hamburguesa”, explica, “van a pasar un buen rato, disfrutando del ambiente del establecimiento. Si se marchan habiendo disfrutado la hamburguesa pero diciendo que han pasado un mal rato, aunque no sea culpa del restaurante, afectará a la imagen de éste”.
El investigador se planteó en un principio estudiar tan sólo el comportamiento de los “saboteadores”, pero entonces se dio cuenta de que nadie había estudiado como el comportamiento de estos afecta al resto de clientes. Para recabar sus datos estudió más de 200 cuentas de clientes que se quejaban del comportamiento de otros consumidores en cuatro páginas web –Not always right, Dinners from hell, Flights from hell y Server Nightmares–, que recopilan historias reales de restaurantes, aviones y otros establecimientos. Anaya identificó siete tipos de sabotajes.
Una clasificación para la reflexión
Anaya espera que los encargados y empleados puedan usar sus categorías para reevaluar las quejas de los clientes y ver en qué casos el servicio no tenía la culpa. Además, propone que se estudien maneras en que los empleados puedan atajar este tipo de comportamientos, para que no disturben la experiencia del resto de clientes. “Hay que vigilar a este tipo de gente”, asegura Anaya. “Pueden peligrar la calidad del servicio”.
En opinión de Anaya, hay una categoría de cliente malcarado que pone en riesgo grave a la industria de servicios. “La gente no va a un restaurante sólo para disfrutar de una hamburguesa”, explica, “van a pasar un buen rato, disfrutando del ambiente del establecimiento. Si se marchan habiendo disfrutado la hamburguesa pero diciendo que han pasado un mal rato, aunque no sea culpa del restaurante, afectará a la imagen de éste”.
El investigador se planteó en un principio estudiar tan sólo el comportamiento de los “saboteadores”, pero entonces se dio cuenta de que nadie había estudiado como el comportamiento de estos afecta al resto de clientes. Para recabar sus datos estudió más de 200 cuentas de clientes que se quejaban del comportamiento de otros consumidores en cuatro páginas web –Not always right, Dinners from hell, Flights from hell y Server Nightmares–, que recopilan historias reales de restaurantes, aviones y otros establecimientos. Anaya identificó siete tipos de sabotajes.
- Malhablados
- Gritones paranoicos
- Clientes con una higiene deficiente
- Clientes que hacen peticiones extravagantes
- Quebrantadores de normas
- Malos padres con hijos maleducados
- Clientes pesados
Una clasificación para la reflexión
Anaya espera que los encargados y empleados puedan usar sus categorías para reevaluar las quejas de los clientes y ver en qué casos el servicio no tenía la culpa. Además, propone que se estudien maneras en que los empleados puedan atajar este tipo de comportamientos, para que no disturben la experiencia del resto de clientes. “Hay que vigilar a este tipo de gente”, asegura Anaya. “Pueden peligrar la calidad del servicio”.
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