¿Qué es lo primero de lo que prescindirías en época de crisis? Lo normal sería pensar que en una situación económica como la que está atravesando España, antes de nada nos olvidaríamos de ciertos gastos superfluos como organizar una gran fiesta o contratar hasta el último detalle en nuestras celebraciones.
De acuerdo con el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), casi el 70% de los hogares dijo haber gastado menos en ocioel año pasado. En general, el gasto en bodas, comuniones y el resto de eventos sociales en 2011 descendió un 12,7% en toda España. En concreto, el gasto previsto de las familias para celebrar una comunión ha descendido un 25% desde 2008, mientras que el de las bodas ha bajadoun 42%, según apunta un estudio elaborado por la Federación de Usuarios y Consumidores independientes (FUCI).
Y sin embargo, ante esta situación, la realidad es que hay emprendedores que están encontrando en el negocio relacionado con la organización de eventos una oportunidad de mercado. Porque a pesar de la crisis, siempre hay algo que celebrar.
'Grabamos de cine'
Pati se casó el año pasado y quería un vídeo de boda diferente. Eduardo pensó en que Carlos, su amigo realizador, podía hacérselo y les puso en contacto. "El resultado fue un vídeo de una hora alucinante", dice el que hizo de intermediario.
Eduardo Yanes, Pati Gallo y Carlos Mendoza, son dos periodistas y un realizador, que las navidades pasadas, hablando de la inestabilidad de la televisión y cansados de ella después de dedicarle 14 años de trabajo, pensaron: "¿Por qué no montamos entre los tres una empresa que se dedique a hacer vídeos a particulares diferentes?" Y decidieron crear 'Grabamos de cine', una empresa destinada a hacer reportajes profesionales y originales de fiestas privadas allá donde sea.
No se trata, por ejemplo, del típico vídeo de boda con sucesiones de fotos de los novios que van desde que empiezan a andar hasta su graduación e imágenes de cuando se conocieron. Es prácticamente un programa de televisión, con gran elaboración: entrevistas previas, largas horas de rodaje, equipo profesional, participación de los invitados... "Es algo diferente que no se había visto antes. Están los típicos vídeos, con cámaras caseras, pero nada como esto", cuenta Eduardo, "es una vuelta de tuerca".
Eso sí, van dirigidos a un sector concreto de la sociedad. "Nos dimos cuenta de que hay un porcentaje de la población que o bien tiene dinero o es caprichosa. No es un artículo de lujo, pero sí un capricho", explica Eduardo. Y acorde a ello, van sus tarifas.
"Somos el ejemplo perfecto de quede la nada se puede hacer una empresa. Lo hicimos por si sonaba la flauta. Si funcionaba, fenomenal, si no cada uno con su vida", recuerda Eduardo ilusionado.
Aunque ahora ven que puede convertirse en un negocio, se lo tomaron como un complemento, y los tres siguen con sus trabajos anteriores. Ninguno quería gastarse mucho dinero, por lo que Carlos aportó sus cámaras y material y Eduardo y Pati sus contactos. Su inversión inicial fue de 40 euros por persona para la web y el dominio. No tardaron más de un minuto en recuperarla en cuanto empezaron a grabar el primer reportaje. Y ¿su oficina? en el móvil. "Nos reunimos a través de un grupo a tres que hemos creado en Whatsapp", añade.
'Alquilerdeflores.com'
Cuando empezaron a casarse los hijos de sus amigas, Almudena Alonso, Beatriz Cortizo y Kary Baselga, se dieron cuenta de lo caro que se había vuelto organizar una boda desde que ellas pasaron por el altar.
Dejando aparte el banquete, los trajes y la luna de miel, se sorprendieron especialmente por lo mucho que se gastan ahora los novios en adornos florales. En un viaje a Francia, descubrieron empresas que trabajaban con flores artificiales para bodas y decidieron importar la idea.
Con la intención de sacar beneficio de un mercado que no vive su mejor momento, montaron hace menos de un año Alquilerdeflores.com, donde se alquilan ramos y centros artificiales de alta costura, que pueden pasar perfectamente por naturales.
Con una inversión inicial de 5.000 euros cada una, compraron las primeras e hicieron un curso de adornos. Al principio pensaron que si no salía bien lo amortizarían en las bodas de sus hijos y conocidos, pero al final "está saliendo mejor de lo que esperábamos", cuenta Almudena Alonso.
Aunque hay a quien todavía no le convence lo artificial, puede que el precio les anime más. Es alrededor de un tercio más barato que lo natural. "Por los 250 euros que te compras un centro de flores en una floristería, nosotras te lo dejamos en 40", asegura.
Ahorran todo lo que pueden en gastos. Compran los materiales, elaboran las flores y centros, los alquilan a precios más bajos, y hacen también de distribuidoras con ayuda de sus hijos. Lo hacen todo ellas. Aunque lo que no han podido ahorrarse es el alquiler de un local. "Queríamos que fuese solo un negocio a través de Internet, pero las novias querían ver el producto antes, por lo que nos vimos obligadas a montar un pequeño taller", explica Almudena.
Dicen no haber encontrado competencia en España, aunque si algún problema con ciertas iglesias que tienen ya contratos firmados con floristerías. Son conscientes de que aún hay desconfianza por ser un tema novedoso, pero, dice Almudena: "Novia que viene a ver las flores, novia que se queda con ellas".
'Mira que fiestas'
"Es mala época para todo, pero la gente sigue celebrando". Así de claro lo vio Mamen Cascón, que ha querido montar una empresa para organizar eventos en plena crisis. "Puedes recortar de otras cosas, pero tu hijo sigue teniendo su fiesta de cumpleaños", añade.
Siempre había querido trabajar en ello y así se decidió a montar 'Mira que fiestas', que se dedica a organizar eventos de todo tipo. Para niños y adultos. Particulares y empresas. Cumpleaños, comuniones, bautizos, fiestas temáticas, etc.
¿Por qué ahora? "Me gusta mucho este mundo. Llevaba mucho tiempo con ganas de hacerlo y no era una inversión muy fuerte, sino poco a poco. Vas gastando según te van surgiendo cosas", dice Mamen. Recuperas, y vuelta a empezar. Y así con cada evento.
Su éxito está, posiblemente, en que se encargan de hacerlo todo, amoldándose a la idea y al presupuesto que traiga el cliente desde casa. De manera personalizada organizan desde el catering y las animaciones, a las decoraciones y montajes.
Para que sea más sencillo y más barato, "tratamos de facilitar las cosas. Por ejemplo, una vez nos pidieron un escenario para una fiesta infantil. Construimos y montamos uno nosotros mismos. Con eso te ahorras los 300 euros que te puede costar alquilarlo, y los gastas en otra cosa", recuerda Mamen. La comida para el catering también la hace entera ella misma, después de pasar por varios cursos de cocina.
Su empresa no ofrece servicios a un sector concreto, sino que se amolda a lo que cada persona esté dispuesta a pagar. No hay dos fiestas iguales, y como hay diferencias entre lo que cada uno busca y quiere gastarse, para eso ofrecen un servicio de asesoramiento.